
Concepción, Chile, Viernes 27 de agosto de 2010
"el último maestro del aire"

El cine de M. Night Shyamalan (41) se ha construido sobre el misterio, lo inexplicable y las contradicciones del sentir humano, uno que se debate entre el cielo y el infierno. Así lo hemos apreciado en "Sexto sentido" (1999), "Señales" (2002) y "El fin de los tiempos", sólo por nombrar tres de una filmografía que a la fecha suma 7 títulos.
El séptimo, "El último maestro del aire" es posiblemente el más atípico e infantil de Shyamalan hasta la fecha, quizás por centrar la mirada en el desarrollo de una historia con mirada de niño, algo cercano a lo que hiciera en su época de guionista con "Stuart little"(1999).
El clima agobiante propio del cineasta deviene acá en libertad y en paisajes abiertos, de naturaleza viva y consciente de su latir interno, incluso, proyectando un mensaje ecológico-educativo para las generaciones de niño de no más de 12 años.
Es lo que también pretendía la serie animada "Avatar: el último maestro del aire" emitida en tres temporadas (2005-2008) por la cadena norteamericana Nickelodeon, bajo los subtítulos de Agua, Tierra y Fuego.
La cinta cuenta la historia de Aang (Noah Ringer), el último de los descendiente de una larga familia de guerreros de la llamada nación del aire. El punto es que el pequeño es el único que será capaz de detener la invasión del reino del Fuego, cuyo fin es esclavizar a su nación y a los reinos de la tierra y el agua. A partir de esta anécdota se inicia una aventura de compañías y desafíos, de dificultades, donde la misión -el viaje del héroe- encuentra trabas lógicas para cumplir con su objetivo final.
No la confunda con la obra de James Cameron, "Avatar", ya que son dos piezas totalmente distintas. En atención a esta "aclaración", la cinta de Shyamalan se dirige a un público muy específico: los niños. De paso, les servirá para sacar enseñanzas de vida y mejorar, incluso, su relación con el ecosistema, el planeta y los suyos.
Desde lo narrativo, la obra tiende a decaer y perderse en ciertos pasajes. Esto podríamos entenderlo por la cuestionable credibilidad de los personajes de carne y hueso respecto a sus referentes animados, partiendo por Aang (no lo miramos como fanáticos). Una cosa es la caracterización física, lo otro la proyección dramática que pesa en el personaje de ficción, quien debe ser creíble ante todo.
Considerando el "pero", "El último maestro del aire" es la primera entrega de una trilogía que podría mejorar bastante en cuanto a su fundamento, más si pensamos en los desafíos que el esperan al protagonista. (Nota 5).
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