
Concepción, Chile, Jueves 11 de marzo de 2010
FRANCISCO MARDONES, JUGADOR DE rugby
Lotino sintió huella del megasismo y perdió su casa en Villa San Martín. "Hay que levantar cabeza", apunta.

"Con mi familia nos habíamos ido a acostar sólo un rato antes que ocurriera todo. Con mi hermano Joel dormíamos en un camarote y él en la parte de arriba. Hasta que vino el terremoto. Una viga se cayó sobre su cama y el rebote lo mandó al suelo. Allí Joel se metió conmigo abajo, llegaron mis otros hermanos a refugiarse en el mismo lugar y esperamos que pasara todo". Lo que vino después fue una pesadilla para Francisco Mardones Yesca. "Se levantaba polvo por todas partes y no se podía respirar. Se escuchaban destrozos y de repente mis dos perros estaban en la pieza. No entendía cómo habían llegado ahí. Entonces me di cuenta que todo se desmoronaba y la casa se estaba yendo abajo".
El relato de "Cachorro", jugador de Mineros Rugby Club, prosigue: "No podíamos salir y sólo nos comunicábamos con gritos. Mis padres (Francisco y Onésima) se quedaron abrazados en el umbral de la puerta y afortunadamente no les pasó nada, al igual que a mi hermano que venía de visita desde Chillán con su esposa y su pequeño hijo de 2 años. Al final salimos por un agujero".
Francisco fue uno de los más damnificados del esforzado club que vive en torno a la pasión por la ovalada. Considerado uno de los puntales del equipo que interviene en Aruco (Asociación de Rugby de Concepción), sufrió en carne propia con el megasismo y que dejó su huella más devastadora en su barrio, Villa San Martín de Lota Bajo. "Sólo en mi sector (Calle 3) se destruyeron casi todas las casas. Vino un funcionario de la municipalidad y verificó que 9 están inhabitables, entre ellas la nuestra".
La vivienda de concreto y que representaba toda una tradición familiar terminó reducida a escombros y algunos muros apenas se sostienen. "Esta casa perteneció a mis bisabuelos y pasaba de generación en generación. Tengo familiares en todo el país, Valparaíso, Santiago, y siempre los encuentros eran acá. Y ahora hay que empezar de cero porque tendrá que ser demolida", agrega con resignación. "¿Ayuda? Recién hoy (ayer) en la mañana llegaron funcionarios de la municipalidad con dos bolsitas con víveres. Menos mal que un vecino de buena voluntad nos logró abastecer a todos en el barrio".
DECEPCION
Francisco y su familia durmieron las noches siguientes al terremoto bajo un improvisado toldo y en colchones. "Con los vecinos nos unimos y realizábamos turnos de rondas ante posibles saqueos. Pero lo que más me sorprendió fue el nivel de brutalidad con que reaccionaron los lotinos. La ciudad, en cierta forma, me decepcionó porque nadie andaba muerto de hambre como para terminar saqueando un supermercado y locales comerciales. Es cierto, somos una comuna de esfuerzo y sacrificio, pero eso no lo justifica. Mi abuelo y mi padre trabajaron en las minas y se ganaron el sustento a puro ñeque, el mismo que nosotros vamos a tener para sacar esto adelante. Así que será el doble de ñeque. De aquí no nos vamos a mover y en este mismo terreno volveremos a levantar nuestro hogar", apuesta confiado.
FORTALEZA
"Cachorro" iba a entrar a 1º año en la carrera de Prevención de Riesgo en Inacap pero todo quedó en "stand by". "Tenía además un trabajo desde hace un par de años en una empresa maderera de Colcura pero ahora todo es incierto".
Es por eso que, en medio de la brutal adversidad, el rugby asoma como uno de los pilares en la vida de Francisco. "Lo practico de toda la vida y me ha enseñado a no bajar los brazos en el infortunio. Y este no es el momento de rendirse. La gente buena de Lota siempre ha luchado contra viento y marea y en lo que se pueda aportar siempre va a estar ahí. Y en cuanto a lo deportivo, apenas todo vuelva un poco a la normalidad reiniciaré los entrenamientos junto a mis compañeros", sostiene.
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